Monday, July 22, 2013

Capítulo I.- Baco

Hoy el Bacanal estaba a tope pero estaba demasiado cansada como para intentar ligar con alguien. Ya saben los demás a qué vengo, pensaba mientras me tomaba una copa. Ese local es sólo para mirar, escoger y follar; por eso me gusta ir. Casi es una costumbre y seguramente pronto me cansaré de ver a la misma gente y buscaré otra forma de divertirme. Ese es el problema de que me guste tanto el sexo: no encuentro pareja estable y me canso rápido de las cosas. A lo mejor lo segundo me ha llevado a lo primero.
 − Hola –me ha dicho uno que pasaba por ahí.− ¿Te vienes a una habitación?
   Buen paquete, buen culo. No me ha sido difícil ver que dos chicas nos observaban y esperaban unirse a la fiesta.
   Me he levantado y lo he seguido hacia el motel que se comunica con el local. Lo único que había en la habitación era un montón de lubricante y condones. También había dos tíos más con las pollas tiesas como estacas que se estaban masturbando con una película porno medio codificada.
 − ¿Te atreverás con los tres? –me ha dicho el primero.
 − ¿Todos en uno o repartidos? –le he respondido. El lubricante me estaba dando ideas de sobra para cuatro o cinco horas intensivas; pero mi instinto me estaba diciendo que cómo máximo estaría una hora ahí.
   ¿Qué he sacado de ese lugar? Un calentón y cincuenta euros por hacer tres mamadas. Al parecer el lubricante no era para mí. Qué lástima

-                XD –me dice Baco69 después de leer mi anécdota.
   Cuando estoy algo frustrada siempre me pongo a chatear en mis grupos de Facebook. Hace un par de días me invitaron a este: Sex-adictos orgullosos.
-                No veo la gracia -.- −Siempre escribo de forma correcta. No me gusta coger vicios tontos.
-                Yo sí XD
-                Pues mira tú qué bien.
   Después de cinco minutos sin hablar le pregunto:
-                ¿No vas a explicarme tú algo?
-                No me gusta hablar de mí, prefiero leer desde las sombras.
-                ¿Entonces por qué te has reído de mi historia?
-                Porque me ha parecido graciosa.
-                -.-
-                K?
-                Nada.
-                
-                :P
-                Y eso?
-                Me apetecía.
-                K llevas puesto?
-                XD
-                Te hace gracia?
-                Ha sido un cambio de tema muy brusco, ¿no crees?
-                No soy de los que dan vueltas a las cosas, Ménade. –Ese es mi nombre en el Facebook que uso para entrar en estos grupos.
-                Pues en realidad sólo llevo una toalla XD –me río aunque intento contenerme porque no son horas para que me oigan los vecinos.
-                Aaaaaaa, veo que estás lista para la acción.
-                Me acabo de duchar, tonto.
               Ahora tienes vergüenza?
-                La verdad es que no.
-                Oye…
-                ¿Qué?
-                Jugamos?
-                ¿A qué?
-                Dime una fantasía.
-                ¡Uuuuuuu! Suena bien.
-                Sonará mejor cuando estés empapando esa toalla que llevas.
-                ¿En serio?
-                Sí.
-                Muy bien… Colarnos en los lavabos de la universidad.
-                Vaya, vas a la universidad?
-                Ese no es el tema… XD
-                Claro, claro. Perdona.
-                ¿Qué me harías si nos coláramos en unos baños de una universidad?
-                Qué me dirías si en vez de en los baños te arrastrara hasta los matorrales de la UB y te desnudara tumbada sobre la hierba?
-                Mmmmmm… A lo mejor te quitaba el cinturón a mordiscos.
-                Eso suena bien. Me lo voy a quitar. –Entonces cuelga en el muro del grupo un cinturón en el suelo. Tan rápido como veo la foto, él la elimina. Casi no me ha dado tiempo de ver la extraña hebilla en forma de carnero.
-                ¿Pretendes que te cuelgue una foto desnuda?
-                Eso depende de ti. 3:)
-                Bueno… −Sin pensarlo mucho, me hago una foto con el móvil y la cuelgo en el grupo, sin toalla y hacia mi espejo. Me tapo la cara con una mano intentando parecer sexy. Nunca había hecho esto… ¡Qué morbo!
-                So hot 3:) –Y la elimino.
-                Aiiiiiii, idiota.
-                Suerte que he podido guardarla.
-                ¡No!
-                ¡Sí! XD Es un recuerdo de esta noche, Mena.
-                ¿Y bien? –Me siento incómoda en la silla. No sé qué podrá hacer él con la foto pero sólo puedo pensar en cómo podría masturbarse mientras la mira.
-                Sigue quitándome ropa, guapa.
-                Quiero quitarte la camisa… −intento sonar sexy mientras escribo. En pocos segundos cuelga una foto de una camisa negra en el mismo suelo de antes. ¡Son fotos reales!
-                Cómo has sabido que llevaba camisa, guapa?
-                Un presentimiento… Espero que no lleves nada más debajo.
-                Pues no. –Y tan rápido como lo dice cuelga una foto de sí mismo, con la cara tapada por su mano y el tejano medio roto con la bragueta abierta. Está muy fuerte y moreno y tiene una sonrisa que me hace hervir la sangre. Noto cómo se me calientan las orejas.− ¿Qué te parezco?
-                Tienes un cuello muy sexy, Baco –admito. Me imagino mordiéndolo y lamiéndolo para ponérsela dura.
-                Me encantan tus pezones, Mena. Son como fresas. –Y noto como si me estuviese mordisqueando las frutas. Tengo que sentarme bien. No puedo parar de escribir.
-                Quítate los pantalones, guapo. Quiero ver que no llevas calzoncillos. –Y cuelga una foto desnudo. ¡Sabía que no llevaba nada debajo de los tejanos!
-                Qué lista eres!
-                Ya se te está poniendo dura, pervertido…
-                Eso porque no puedo dejar de pensar en agarrarte ese culo que tienes.
-                Me gustaría chupártela…
-                Cómo lo harías?
-                La lamería de arriba a bajo, poco a poco mientras te masajeo los huevos. Seguro que son muy suaves…
-                Sigue, sigue.
-                Luego rodearía la punta con la lengua lentamente ante de metérmela en la boca…
-                Grábalo.
-                ¿De verdad?
-                Quiero ver cómo me lo harías. –Y como no le respondo sigue:− Por favor, Mena.
   Cojo un plátano de la cocina y ajusto la webcam. No quiero que se me vea la cara y me pongo una venda en los ojos. Mejor sin toalla. Pelo el plátano y empiezo a grabar cómo lo chupo. De arriba a bajo, redondeando la punta mientras lo masturbo. Está pegajoso pero sabe bueno y se me derrite entre las manos. Me imagino que lo estoy haciendo de verdad y me meto el plátano en la boca, casi entero. Lo chupo como si de verdad fuese su polla, primero poco a poco y después más rápido. Casi sin darme cuenta he estado gimiendo.

   Después de cinco minutos, paro el video y lo subo como un archivo al grupo.
-                ¿Vas a descargarlo? –le pregunto.
-              Ya lo he hecho. –Y lo borro, pero lo guardo en el ordenador para verme. Ahora me daría demasiada vergüenza ponerme a ello.− Joder, Mena. Qué bien lo haces, guapa. Ahora tengo ganas de comerte…
-                Cómo me gustaría…
   A los diez minutos, él cuelga otro video y lo descargo, ansiosa. ¿Por qué me ha hecho esperar tanto?
   Cuando lo abro, veo que se ha grabado masturbándose. Se oye el ruido de mi video de fondo. Se la pela lentamente, siguiendo mi ritmo. No puedo evitar acariciarme el clítoris mientras veo lo dura y grande que se le pone; cómo se toca los huevos. Tiene las manos enormes y las siento en mí, en mis tetas. Quiero que me toque. Estoy mojadísima.
-                ¿Te estás haciendo una paja, Mena? –me pregunta.
-                Si. –Con las manos ocupadas me cuesta escribir.
-                Dime más.
-                Me gusta verte. Estoy muy cachonda. Voy a correrme, Baco.
-                ¡Venga, dale fuerte! Grita.
      Los gemidos de Baco en el video me provocan escalofríos de placer. Los dedos se me pierden entre los pliegues de mi coño, suaves y viscosos. Lo tengo ardiendo. Quiero meterme algo pero no tengo nada cerca y me chupo los dedos de la otra mano para meterme cuatro. Me encanta que me duela y obligarme a mí misma a abrirme aún más me pone a cien. Me pellizco el clítoris sin dejar de mirar el video, sin dejar de ver cómo él se da cada vez más fuerte. Me excita oír que ha puesto mi video en bucle. Puedo ver cómo se le escurre la crema entre las manos; casi puedo olerla desde aquí. La quiero tanto que puedo oler la crema y el olor de hombre que me pone cachonda. De verdad estoy mojando toda la toalla.
   Sin poder dejar de mirar la pantalla, veo cómo Baco se corre en su mano, espeso y caliente. Se mancha los dedos y gotea al suelo mientras sigue cascándosela. Cómo me gustaría saborearlo en mi boca; bebérmelo todo. Lo quiero… Quiero que me toque con esas manos.
-                ¿Te gusta? –me pregunta el Baco del video. Enseña su mano manchada a la pantalla.
-                Sí –le respondo.
   Y se lleva los dedos a la boca. Trago saliva mientras veo cómo los lame con esos labios tan sexis que tiene. No tiene ascos. Los chupa con una sensualidad que me recorre por entero. ¡Me voy a correr!
-                Córrete, Mena –me pide el video.
-                ¡Eso hago! –grito, y me doy más rápido.
   Ya noto cómo me llega e intento aguantarlo al máximo, abriéndome por entero. Lo aguanto y lo aguanto pero ya no puedo más y lo suelto con un gemido reprimido. Me muerdo el labio para no gritar más y mi coño se convulsiona, desestresado, liberado. Jadeo, con las manos chorreando, y me lamo los dedos como Baco. Es un sabor casi salado y un tanto amargo; extraño pero familiar. Tiene un gusto salvaje que me avergüenza y me excita a la vez. Me ha encantado.
-                Qué te ha parecido, Mena? Te has corrido? –me pregunta el verdadero Baco a los pocos minutos.
-                Sí. Nunca había hecho esto.
-                XD
-                Eres un guarro.
-                Y tú una salida, preciosa.
-                Imbécil.
-                XD… Buenas noches, Mena.
-                Buenas noches, Baco.