Thursday, July 18, 2013

Vacío

Cierro los ojos y siento el eco de su alma en las yemas de los dedos. Una tormenta brutal, solitaria e iracunda. Un hormigueo estático que aguijonea mis entrañas y me hace gritar. Ese vacío me corroe, me traga y vuelve a escupirme en una realidad aún peor que la anterior. Por mucho que llore no quiere soltarme y sigue hundiéndome en la.parte más oscura de mi ser. Me sienta cara a cara con esa yo que ama el dolor y muerde y despedaza las paredes más robustas se mi mente. Grito, busco refugio en esta amarga pero deliciosa tormenta de miedo y muerte. Pero no hay nada que evite que siga hundiéndome. Tiendo la mano al vacío de mi pobre alma marchita y me abrazo en el frío de la soledad. Porque no hay nada que pueda ayudarme. No hay salvación. Abro los ojos y siento sus largos y fríos dedos enroscados a los míos. Su tacto me hace relampaguear por dentro y me siento viva. Tira de mí en esta amarga pero deliciosa y cálida tormenta carmesí y ya no temo a la oscuridad. Sonrío a mi propia mirada y abrazo el rumor de mi propio cuerpo. Ya en paz, bello, distante,... Libre.